TESTIMONIOS

Me parece vergonzosa la actitud de la UE con los refugiados, no sólo por la violación de los derechos humanos que representa, si no por la incapacidad de aprender de nuestra propia historia. A ello hay que sumar los nuevos brotes de racismo que día a día van creciendo en nuestra comunidad. La polarización es el signo de esta entrada de siglo XXI. Si no actuamos con responsabilidad el tiempo nos puede llegar a juzgar como nuevos genocidas

Jorge Peña

Yo opino sobre las personas refugiadas que dependiendo de como sea el refugio estarán en mejores o peores condiciones y debemos luchar para que todos tengan un buen refugio.

Saray Del Rocío Ruiz Tortosa

Se nos está invadiendo con la cultura del miedo, del celo de lo nuestro, de la impasividad ante el dolor ajeno y de la justificación del comportamiento asolidario. Esto solo genera sociedades divididas e individuos aislados y desprovistos de esperanza para una vida mejor, que al fin y al cabo es lo que absolutamente todos queremos para nosotros y para nuestros hijos.

Este es un problema de todos y el gobierno español debe involucrarse en su solución porque la idea de una España que siempre permanece al lado del auxiliador y del privilegiado que tiende su mano en detrimento de los suyos no se corresponderá con la realidad siempre. Como bien decía el poeta Martin Niemoller:
Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada.

Veamonos como un todo, como lo que somos, simplemente personas viviendo en un mismo mundo.

Sara Santofimia

La UE tiene que avanzar en el Sistema Europeo de Asilo, tiene que unificar los criterios de concepción y los apoyos que se ofrecen a los refugiados y si a esto le añadimos la falta de voluntad de los Estados y los fallos del programa, podemos «entender» los pobres resultados de las acogidas.
Para muestra, España sólo ha acogido el 11.4% de la cuota pactada frente a otros tantos por cientos, más elevados, de otros Estados miembros.
Parece ser, que la Comisión prepara un nuevo paquete de medidas…esperemos y confiemos, que con mejores resultados…

Mª Mercedes Fernández Caro

¡España se rompe!
Si seguimos empapelando con banderas los periódicos de este país y añadimos a la salsa unos cuantos gramos de intolerancia, xenofobia y racismo, la verdad que todo este mejunje acabará haciéndose bola en el estómago.
Es increíble como un país como el nuestro, esconde los problemas reales detrás de tanta farsa. Ahí está la Gurtel. Y ahí sigue el problema con los refugiados. Los plazos y acuerdos no se cumplen porque parece ya que es harina de otro costal. Europa se aventaja de los titulares que marcan la agenda política y se olvida. Pues nada, que viva el sueño europeo. Eso sí, cuidado al despertar.

Félix Espejo

Hace dos años realicé mi tesis del Master en Diversidad Cultural en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes.
Mi hermana me acompañaba para terminar antes las 100 encuestas que quería realizar. Allí conocí a un chico sirio que llevaba poco tiempo pero que ya hablaba algo de castellano. Como el sabía arabe e inglés se presentó voluntario para ayudarme a realizar las encuestas entre los usuarios del centro.
Cuando empecé a hablar más con el, me contó que estudiaba medicina en Siria y que querían llegar a Alemania y seguir estudiando allí. También me contó que había conseguido llegar hasta mi Ciudad con su hermano gemelo y su padre y estaban esperando el mejor momento para que su hermana y su madre pudiesen reunirse con ellos en algún lugar seguro.
En ese momento me di cuenta de que estaban atrapados en mi ciudad ya que no podían salir de la misma hasta que le diesen “salida” hacia la península. Todo esto sin que ellos hubiesen hecho nada para merecer aquello, una carcel de 12 km cuadrados que conforma mi ciudad para los usuarios del CETI. Poder moverte por el mundo no debería ser un drama de este calibre.
En ese momento rompí a llorar, al ponerme en su piel, sentí mucho dolor y ansiedad y no pude controlarme. El empezó a consolarme y me sentí aún peor.

Después de muchos días conociéndonos a través de su ayuda desinteresada, termine mi Master y poco después se fue de Melilla.
Seguimos en contacto a través de Facebook.
Días más tardes hablamos de que estaban en Cordoba y que irían a visitar la Ciudad y viajarían a Sevilla para verla también.
Casi un mes después comenzaron el viaje hacia Alemania, llegaron a Madrid y de Madrid camino a Alemania les interceptaron en Francia y les “devolvieron” a Madrid. Una vez allí no conseguían alojamiento, no recuerdo bien que problemas les ponían, pero sé que no era falta de recursos. Fue entonces cuando me contacto con mucha impotencia para contarme lo que le pasaba y preguntarme si sería posible dormir en casa de mi hermana (a la cuál había conocido también durante la realización de mi tesis).
Sin pensarnoslo dos veces mi hermana los recogió y los llevo a casa a pasar la noche, ya que a la mañana siguiente volverían a intentar viajar a Alemania.
Al día siguiente consiguieron llegar a su destino y hoy por hoy siguen allí.
Nosotros seguimos en contacto y se que el día que viaje a Alemania les veré de nuevo.

Andrea Nogales

Una de las experiencias más conmovedoras de los últimos meses me la proporcionó un joven refugiado sirio. Con
el complaciente y opulento Occidente como escenario, su trayectoria, su esfuerzo diario y su resiliencia para doblegar obstáculos -los pasados para huir de un territorio en guerra y los actuales para sobrevivir en una sociedad que lo arrincona- han sido un ejemplo al que acudo cada vez que me encuentro con una dificultad. No cabe en mi cabeza la actitud institucional -y no pocas veces también social- que hemos desplegado frente a las personas que simplemente tratan de hallar un lugar seguro donde poder tener un proyecto de vida. Tienen tanto que ofrecernos!

Encarnación Aguilera Maldonado

«Vivo cerca de un centro de acogida para personas refugiadas y, la verdad, estoy encantada de ver personas de otros países en mi ciudad. Me gusta ver cómo familias que llegan sin mucha esperanza empiezan a tener mejor cara y más sonrisas con el paso de las semanas».

Lola Corbacho Piñero

«Turquía es un país seguro para refugiados». La Unión Europea se ha aferrado a esta consideración para defender el acuerdo con el que pretende zanjar la llegada de refugiados a Grecia. Pero las documentadas vulneraciones de derechos humanos del Gobierno de Erdogan y las claras deficiencias del sistema de asilo turco cuestionan aún más la ya discutida base legal del plan de expulsar a todos los solicitantes de protección que alcancen las islas griegas.

Elena García Corbacho

De todos los colectivos que sufren marginación y discriminación: mujeres, homosexuales, judíos, negros, gitanos, discapacitados; el más invisible y dramático puede ser que fuese para mí el de los refugiados. Todos los demás citados gozan ya de plataformas donde sus líderes pueden expresarse y reivindicarse.
Pero para el colectivo de refugiados, por motivos políticos o exiliados víctimas de guerras, es muy difícil ostentar de representantes líderes con peso específico en la esfera social. En muchas ocasiones, cada individuo refugiado concibe en sí mismo dos o tres estigmas de forma simultánea al situarse en la intersección de varios de estos colectivos a la vez, multiplicándose los factores de rechazo y distanciamiento.
El absurdo pensamiento que se esconde detrás de esta marginación es la creencia de que los refugiados y refugiadas no traen nada bueno y sí problemas. El tipo de problemas que ronda la cabeza no es más que fruto del miedo que traspasan los líderes de los colectivos imperantes.
Repasar mi árbol genealógico me ha hecho descubrir la raíz de mi mestizaje. Soy esclavo africano, gitano, cubano, judío, árabe, noble castellano, entre otras razas y credos. Y me consta que muchos de mis antepasados fueron refugiados.
Ver uno de los últimos vídeos de Roger Water de la canción «The last refugee» me ha ayudado a recordar ese pasado y a mantener viva mi conciencia de la necesidad de abrazarles y facilitarles bienestar y posibilidades de renacer desde su propia resiliencia, la bella palabra que acompaña a cada superviviente refugiado.

David Sánchez Garrido