TESTIMONIOS

He sido emigrante. Me fui sin ninguna circunstancia que me empujara a marcharme, más allá de mi propia voluntad. Y fue muy duro dejar atrás a la familia y a los amigos. Pero el país que me acogió y sus gentes me hicieron sentir bienvenido. Esa sensación deberían sentirla multiplicada por mucho quienes salen de sus países porque no les queda más remedio, empujados por la guerra, la violencia o la persecución por sus ideas, religión, orientación sexual…

Augusto Inés

Como voluntaria en la Asociación de Nuevo Ciudadanos por la Interculturalidad (ASNUCI) ubicada en la localidad de Lepe (Huelva), me gustaría dar a conocer la situación en la que se encuentran los inmigrantes que vienen aqui a ganarse el pan de cada dia.
Viven en chabolas, pequeñas casas de cartón donde en invierno el frio es aterrador y en verano el calor insoportable, sin posibilidad alguna de cambio puesto que en la localidad no hay vivienda alguna de alquiler y el Ayuntamiento no da solución alguna, sus condiciones laborales son pésimas, muchos de ellos llevan aqui mas de 10 años y se encuentran en situación irregular puesto que sus jefes no les hacen contrato de un año de duración para que puedan solicitar el arraigo, sueldos indignos, rozando la explotación… Probablemente sea la localidad de España donde vivan en condiciones mas precarias.

Ana Navarro Torres

Mi madre trabajaba en uno de los colegios que más migrantes (Siria, Nigeria, etc.) concentraba en Granada y siempre nos contaba que los niños y niñas jugaban en el recreo sin ningún tipo de problema. Ella ha pasado por muchos colegios y no notaba ninguna diferencia en los niños/as a la hora de relacionarse. Sin embargo, los padres eran los que más problemas ponían. Ella les invitaba pasarse un recreo observando como los sus hijos/as jugaban, se reían, compartían, etc. para que se dieran cuenta que los problemas los estaban creando ellos y ellas.

Belen Sanz Urcia

Soy fotógrafa con una fuerte vocación en la comunicación para el desarrollo. Intento estar informada sobre la situación de los solicitantes de asilo y los refugiados en España y Andalucía. A través de las redes sociales de 5 millones de pasos he conocido historias humanas de refugiados, me he sentido muy inspirada. Enhorabuena por la labor que realizáis

María Clauss

Desde Enero vivo en Sevilla, en el barrio de la Macarena, y además de familias migrantes con bastante arraigo hay también algunas familias refugiadas. Yo también soy migrante, por lo que me gusta hablar con los refugiados cuando tengo oportunidad: en la cola del supermercado, en el bar… Son personas estupendas, deseando integrarse y trabajar

Nuno Silva

Tengo la suerte de trabajar con solicitantes de protección internacional a través de una ONG de ayuda al refugiado. Además de la oportunidad profesional está siendo un proceso de gran crecimiento personal. Las personas solicitantes de protección internacional inspiran un profundo espíritu de lucha y ganas de vivir, contagian a cualquiera. Personas que se aventuran solas en la búsqueda de la luz en la oscuridad, niñas, niños, ancianxs, padres, madres, familias juntas y divididas… cada uno/a tiene una historia a sus espaldas y un camino por recorrer en España dejando aquí su huella de agradecimiento y amor por la vida. Aprendo muchísimo con sus vivencias, fortaleza y ganas de vivir. La sociedad española podría mejorar enormemente si se les dieran las oportunidades adecuadas para una coexistencia sana, respetuosa y próspera.
En demasiadas ocasiones se violenta y daña la condición humana, el derecho a la vida, a la dignidad, y el auto concepto y se ve afectado perdiendo calidad humana. A veces, recibir respuesta a un «buenos días» por la calle, ser escuchado con educación, y tratado con amabilidad en un entorno de seguridad basta para recuperar la integridad y volver a sentirse una persona «normal». Encontramos cada vez más categorías para entender las diferencias, pero se nos olvida que la única raza es humana y la única medida que nos hace posibles es el amor, el respeto por la especie y la responsabilidad con el planeta que nos brinda el gozo de existir.

Laura Macías

Visibilizar la vulneración de derechos humanos debería ser un deber obligatorio de cualquier persona. Vivimos en una sociedad egoista donde el capitalismo nos ha creado una realidad falsa donde nuestros miedos solo influyen en nuestro propio bienestar materialista, dejando de lado la solidaridad y la preocupación por los problemas de otros.
En este contexto, los políticos solo se preocupan de satisfacer las necesidades del que tiene para tenerlos contentos y conseguir renovar su cuota de poder cada cuatro años. En este juego de ricos poco tienen que hacer esos nadies de los que hablara Galeano, son invisibles, no dan votos, su situación incomoda el status quo capitalista y por lo tanto no interesan. Y si alguno da un grito de auxilio que distrae la felicidad fabricada que narcotiza y corrompe a la sociedad, saltan los resortes de control que, con un cargamento de prejuicios, riega de odio y desprecio la opinión hacia estos colectivos que estorban el pensamiento positivo del ibex 35.
Tarde o temprano todos seremos migrantes de esta sociedad sin rumbo y corrupta ¿qué haremos cuando nadie nos refugie, cuando estalle este loco mundo? Solo nos queda gritar y denunciar para que la voz de los nadie se imponga.

Jorge Antonio Rico Vidal

Si sabemos interpretar con mesura y rigor nuestro pasado, pronto descubriremos que esa tendencia migratoria siempre fue motivada por la necesidad de huir de condiciones extremas o situaciones adversas y de hallar nuevas oportunidades en países extraños y, a menudo, hostiles. Bien es cierto que, en no pocas ocasiones, esas incursiones generaron episodios violentos y desgraciados para la historia de la humanidad; pero, ¿acaso no hemos aprendido que el progreso solo ha sido posible gracias al contacto intercultural? ¿No crecieron los mejores frutos de la civilización del diálogo con el Otro (la necesaria «otredad»? ¿Por qué bloqueamos irracionalmente el camino a personas que huyen de la guerra y de una muerte segura para vivir en paz? Ellos también son nuestro futuro y el de nuestros hijos, pues nos reconocemos en sus azarosas vidas y en un destino que bien podría ser el nuestro de haber nacido en un mundo menos afortunado. Quién sabe… En sus ojos cansados y en su caminar errante portan el testimonio imperecedero de un horror que jamás debería volverse a repetir Porque, como decía el famoso verso de nuestra poesía áurea, abandonar el hogar es «verse morir entre memorias tristes».

Javier Vidal Vega

Cada día, de camino a la guardería, juego con mi hija a contar los pasos que tenemos que dar desde la puerta de casa hasta el coche. Es un juego que a veces, si ese día el coche está lejos, nos llega a parecer cansado aunque nunca pasamos de los 200 pasos… después de ver esta campaña no dejo de imaginar esas familias que vemos en los medios de comunicación, padres con hijas de la edad de la mía, inmersos en un «juego» que sólo acaba/empieza tras contar CINCO MILLONES DE PASOS. Gracias por recordarnos lo que ocurre en nuestro alrededor, por ayudarnos a que el relato de tantas personas, de tantas familias no acabe silenciado sino que sigamos haciendo cada día algo para cambiar esta realidad.

Ángel Galán del Rey

Hemos dejado de lado en los últimos meses, e incluso en el último año, la situación de los miles de refugiados que buscan un hogar en los países más desarrollados. Cuando hablo de ‘hemos’ lo digo en nombre de periodistas, como un servidor, que ven como la actualidad informativa colapsa un grave problema que no se ha solucionado ni mucho menos. Asimismo, comprobamos como los compromisos adquiridos por países e incluso ciudades a la hora de acoger en sus fronteras a refugiados ha quedado en algunos casos en papel mojado. Es importante volver a sensibilizarnos con un problema que lo tenemos más cerca de lo que creemos. Ya sean refugiados, o inmigrantes que cada día llegan a las costas de Cádiz, por ejemplo, vivimos en una sociedad enérgica que se olvida de ayudar al prójimo y por ende de mirar más allá de uno mismo. El problema sigue existiendo, no nos olvidemos y sobre todo que nada ni nadie nos haga olvidarnos de los más necesitados. Gracias.

Ruben Darío Lopez Rodriguez