OBSERVATORIO CIUDADANO

Comparte tu testimonio. Este es tu espacio. Un lugar donde puedes dejarnos tu denuncia sobre casos concretos en los que se vulnere la situación del asilo y el refugio, se incumplan los derechos humanos, casos que promuevan el discurso del miedo y del odio e incidentes donde se produzcan situaciones de islamofobia o xenofobia.

También puedes enviarnos tus artículos de opinión, testimonios, ensayos u otros recursos literarios, artísticos o audiovisuales acerca de la situación de las personas refugiadas o sobre tu propia experiencia.

Visibilizar la vulneración de derechos humanos debería ser un deber obligatorio de cualquier persona. Vivimos en una sociedad egoista donde el capitalismo nos ha creado una realidad falsa donde nuestros miedos solo influyen en nuestro propio bienestar materialista, dejando de lado la solidaridad y la preocupación por los problemas de otros.
En este contexto, los políticos solo se preocupan de satisfacer las necesidades del que tiene para tenerlos contentos y conseguir renovar su cuota de poder cada cuatro años. En este juego de ricos poco tienen que hacer esos nadies de los que hablara Galeano, son invisibles, no dan votos, su situación incomoda el status quo capitalista y por lo tanto no interesan. Y si alguno da un grito de auxilio que distrae la felicidad fabricada que narcotiza y corrompe a la sociedad, saltan los resortes de control que, con un cargamento de prejuicios, riega de odio y desprecio la opinión hacia estos colectivos que estorban el pensamiento positivo del ibex 35.
Tarde o temprano todos seremos migrantes de esta sociedad sin rumbo y corrupta ¿qué haremos cuando nadie nos refugie, cuando estalle este loco mundo? Solo nos queda gritar y denunciar para que la voz de los nadie se imponga.

Jorge Antonio Rico Vidal

Si sabemos interpretar con mesura y rigor nuestro pasado, pronto descubriremos que esa tendencia migratoria siempre fue motivada por la necesidad de huir de condiciones extremas o situaciones adversas y de hallar nuevas oportunidades en países extraños y, a menudo, hostiles. Bien es cierto que, en no pocas ocasiones, esas incursiones generaron episodios violentos y desgraciados para la historia de la humanidad; pero, ¿acaso no hemos aprendido que el progreso solo ha sido posible gracias al contacto intercultural? ¿No crecieron los mejores frutos de la civilización del diálogo con el Otro (la necesaria “otredad”? ¿Por qué bloqueamos irracionalmente el camino a personas que huyen de la guerra y de una muerte segura para vivir en paz? Ellos también son nuestro futuro y el de nuestros hijos, pues nos reconocemos en sus azarosas vidas y en un destino que bien podría ser el nuestro de haber nacido en un mundo menos afortunado. Quién sabe… En sus ojos cansados y en su caminar errante portan el testimonio imperecedero de un horror que jamás debería volverse a repetir Porque, como decía el famoso verso de nuestra poesía áurea, abandonar el hogar es “verse morir entre memorias tristes”.

Javier Vidal Vega

Cada día, de camino a la guardería, juego con mi hija a contar los pasos que tenemos que dar desde la puerta de casa hasta el coche. Es un juego que a veces, si ese día el coche está lejos, nos llega a parecer cansado aunque nunca pasamos de los 200 pasos… después de ver esta campaña no dejo de imaginar esas familias que vemos en los medios de comunicación, padres con hijas de la edad de la mía, inmersos en un “juego” que sólo acaba/empieza tras contar CINCO MILLONES DE PASOS. Gracias por recordarnos lo que ocurre en nuestro alrededor, por ayudarnos a que el relato de tantas personas, de tantas familias no acabe silenciado sino que sigamos haciendo cada día algo para cambiar esta realidad.

Ángel Galán del Rey

Hemos dejado de lado en los últimos meses, e incluso en el último año, la situación de los miles de refugiados que buscan un hogar en los países más desarrollados. Cuando hablo de ‘hemos’ lo digo en nombre de periodistas, como un servidor, que ven como la actualidad informativa colapsa un grave problema que no se ha solucionado ni mucho menos. Asimismo, comprobamos como los compromisos adquiridos por países e incluso ciudades a la hora de acoger en sus fronteras a refugiados ha quedado en algunos casos en papel mojado. Es importante volver a sensibilizarnos con un problema que lo tenemos más cerca de lo que creemos. Ya sean refugiados, o inmigrantes que cada día llegan a las costas de Cádiz, por ejemplo, vivimos en una sociedad enérgica que se olvida de ayudar al prójimo y por ende de mirar más allá de uno mismo. El problema sigue existiendo, no nos olvidemos y sobre todo que nada ni nadie nos haga olvidarnos de los más necesitados. Gracias.

Ruben Darío Lopez Rodriguez

Me parece vergonzosa la actitud de la UE con los refugiados, no sólo por la violación de los derechos humanos que representa, si no por la incapacidad de aprender de nuestra propia historia. A ello hay que sumar los nuevos brotes de racismo que día a día van creciendo en nuestra comunidad. La polarización es el signo de esta entrada de siglo XXI. Si no actuamos con responsabilidad el tiempo nos puede llegar a juzgar como nuevos genocidas

Jorge Peña

Yo opino sobre las personas refugiadas que dependiendo de como sea el refugio estarán en mejores o peores condiciones y debemos luchar para que todos tengan un buen refugio.

Saray Del Rocío Ruiz Tortosa

Se nos está invadiendo con la cultura del miedo, del celo de lo nuestro, de la impasividad ante el dolor ajeno y de la justificación del comportamiento asolidario. Esto solo genera sociedades divididas e individuos aislados y desprovistos de esperanza para una vida mejor, que al fin y al cabo es lo que absolutamente todos queremos para nosotros y para nuestros hijos.

Este es un problema de todos y el gobierno español debe involucrarse en su solución porque la idea de una España que siempre permanece al lado del auxiliador y del privilegiado que tiende su mano en detrimento de los suyos no se corresponderá con la realidad siempre. Como bien decía el poeta Martin Niemoller:
Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada.

Veamonos como un todo, como lo que somos, simplemente personas viviendo en un mismo mundo.

Sara Santofimia

La UE tiene que avanzar en el Sistema Europeo de Asilo, tiene que unificar los criterios de concepción y los apoyos que se ofrecen a los refugiados y si a esto le añadimos la falta de voluntad de los Estados y los fallos del programa, podemos “entender” los pobres resultados de las acogidas.
Para muestra, España sólo ha acogido el 11.4% de la cuota pactada frente a otros tantos por cientos, más elevados, de otros Estados miembros.
Parece ser, que la Comisión prepara un nuevo paquete de medidas…esperemos y confiemos, que con mejores resultados…

Mª Mercedes Fernández Caro

¡España se rompe!
Si seguimos empapelando con banderas los periódicos de este país y añadimos a la salsa unos cuantos gramos de intolerancia, xenofobia y racismo, la verdad que todo este mejunje acabará haciéndose bola en el estómago.
Es increíble como un país como el nuestro, esconde los problemas reales detrás de tanta farsa. Ahí está la Gurtel. Y ahí sigue el problema con los refugiados. Los plazos y acuerdos no se cumplen porque parece ya que es harina de otro costal. Europa se aventaja de los titulares que marcan la agenda política y se olvida. Pues nada, que viva el sueño europeo. Eso sí, cuidado al despertar.

Félix Espejo

Hace dos años realicé mi tesis del Master en Diversidad Cultural en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes.
Mi hermana me acompañaba para terminar antes las 100 encuestas que quería realizar. Allí conocí a un chico sirio que llevaba poco tiempo pero que ya hablaba algo de castellano. Como el sabía arabe e inglés se presentó voluntario para ayudarme a realizar las encuestas entre los usuarios del centro.
Cuando empecé a hablar más con el, me contó que estudiaba medicina en Siria y que querían llegar a Alemania y seguir estudiando allí. También me contó que había conseguido llegar hasta mi Ciudad con su hermano gemelo y su padre y estaban esperando el mejor momento para que su hermana y su madre pudiesen reunirse con ellos en algún lugar seguro.
En ese momento me di cuenta de que estaban atrapados en mi ciudad ya que no podían salir de la misma hasta que le diesen “salida” hacia la península. Todo esto sin que ellos hubiesen hecho nada para merecer aquello, una carcel de 12 km cuadrados que conforma mi ciudad para los usuarios del CETI. Poder moverte por el mundo no debería ser un drama de este calibre.
En ese momento rompí a llorar, al ponerme en su piel, sentí mucho dolor y ansiedad y no pude controlarme. El empezó a consolarme y me sentí aún peor.

Después de muchos días conociéndonos a través de su ayuda desinteresada, termine mi Master y poco después se fue de Melilla.
Seguimos en contacto a través de Facebook.
Días más tardes hablamos de que estaban en Cordoba y que irían a visitar la Ciudad y viajarían a Sevilla para verla también.
Casi un mes después comenzaron el viaje hacia Alemania, llegaron a Madrid y de Madrid camino a Alemania les interceptaron en Francia y les “devolvieron” a Madrid. Una vez allí no conseguían alojamiento, no recuerdo bien que problemas les ponían, pero sé que no era falta de recursos. Fue entonces cuando me contacto con mucha impotencia para contarme lo que le pasaba y preguntarme si sería posible dormir en casa de mi hermana (a la cuál había conocido también durante la realización de mi tesis).
Sin pensarnoslo dos veces mi hermana los recogió y los llevo a casa a pasar la noche, ya que a la mañana siguiente volverían a intentar viajar a Alemania.
Al día siguiente consiguieron llegar a su destino y hoy por hoy siguen allí.
Nosotros seguimos en contacto y se que el día que viaje a Alemania les veré de nuevo.

Andrea Nogales

Una de las experiencias más conmovedoras de los últimos meses me la proporcionó un joven refugiado sirio. Con
el complaciente y opulento Occidente como escenario, su trayectoria, su esfuerzo diario y su resiliencia para doblegar obstáculos -los pasados para huir de un territorio en guerra y los actuales para sobrevivir en una sociedad que lo arrincona- han sido un ejemplo al que acudo cada vez que me encuentro con una dificultad. No cabe en mi cabeza la actitud institucional -y no pocas veces también social- que hemos desplegado frente a las personas que simplemente tratan de hallar un lugar seguro donde poder tener un proyecto de vida. Tienen tanto que ofrecernos!

Encarnación Aguilera Maldonado

“Vivo cerca de un centro de acogida para personas refugiadas y, la verdad, estoy encantada de ver personas de otros países en mi ciudad. Me gusta ver cómo familias que llegan sin mucha esperanza empiezan a tener mejor cara y más sonrisas con el paso de las semanas”.

Lola Corbacho Piñero

“Turquía es un país seguro para refugiados”. La Unión Europea se ha aferrado a esta consideración para defender el acuerdo con el que pretende zanjar la llegada de refugiados a Grecia. Pero las documentadas vulneraciones de derechos humanos del Gobierno de Erdogan y las claras deficiencias del sistema de asilo turco cuestionan aún más la ya discutida base legal del plan de expulsar a todos los solicitantes de protección que alcancen las islas griegas.

Elena García Corbacho

De todos los colectivos que sufren marginación y discriminación: mujeres, homosexuales, judíos, negros, gitanos, discapacitados; el más invisible y dramático puede ser que fuese para mí el de los refugiados. Todos los demás citados gozan ya de plataformas donde sus líderes pueden expresarse y reivindicarse.
Pero para el colectivo de refugiados, por motivos políticos o exiliados víctimas de guerras, es muy difícil ostentar de representantes líderes con peso específico en la esfera social. En muchas ocasiones, cada individuo refugiado concibe en sí mismo dos o tres estigmas de forma simultánea al situarse en la intersección de varios de estos colectivos a la vez, multiplicándose los factores de rechazo y distanciamiento.
El absurdo pensamiento que se esconde detrás de esta marginación es la creencia de que los refugiados y refugiadas no traen nada bueno y sí problemas. El tipo de problemas que ronda la cabeza no es más que fruto del miedo que traspasan los líderes de los colectivos imperantes.
Repasar mi árbol genealógico me ha hecho descubrir la raíz de mi mestizaje. Soy esclavo africano, gitano, cubano, judío, árabe, noble castellano, entre otras razas y credos. Y me consta que muchos de mis antepasados fueron refugiados.
Ver uno de los últimos vídeos de Roger Water de la canción “The last refugee” me ha ayudado a recordar ese pasado y a mantener viva mi conciencia de la necesidad de abrazarles y facilitarles bienestar y posibilidades de renacer desde su propia resiliencia, la bella palabra que acompaña a cada superviviente refugiado.

David Sánchez Garrido

La solidaridad no debe relegarse a unos papeles mojados. El compromiso de los países miembros de la Unión Europea con los refugiados se debe cumplir en su integridad, no es una petición es una exigencia a las instituciones europeas que deben desarrollar las políticas sociales que tienen encomendadas por los ciudadanos de la Unión.

Manuel Romero

Debe ser terrible verse desarraigado , fuera de lo conocido de la noche a la mañana.
Conozco a gente que viene con estudios que tuvieron una formación importante y aquí ( si es que lo consiguen), a duras penas llegan a los puestos que no quiere nadie. ¡¡Una pena!!

M. Dolores Carrion

Vivo en Madrid, pero tengo amigas trabajando en Málaga en organizaciones que ayudan a las personas refugiadas. Tras la indignación de las primeras imágenes en televisión, todos nos hemos olvidado de este colectivo. Y hemos olvidado la empatía. Hemos olvidado nuestro lado humano. Son solo una desgracia más en los informativos. Gracias a la experiencia de mis amigas, he podido conocer más de las circunstancias familiares de estas personas, por qué huyen de sus países de origen y todos los problemas a los que se enfrentan. No puedo entender como ni España, ni Europa no haga nada por ayudarles. Necesitamos un cambio social para que sea la sociedad la que exija a los gobiernos más responsabilidad. Necesitamos dejar de mirar hacia otro lado y hacer algo.

Auxi Barea

Hace unos meses las últimas religiosas que quedaban en un convento de Antequera, donde nací, cedieron su espacio para que el municipio pudiera acoger a familias refugiadas. No han llegado demasiadas, pero las que lo han hecho están siendo todo un ejemplo. Se han integrado en la medida de lo posible, están aprendiendo castellano y están dando ejemplo a muchas personas que dudaban de su acogida: conocer casos concretos de personas refugiadas, ver a los niños jugar con otros niños locales… todo sirve para entender la importancia de ayudar a quien huye, como este caso, de una guerra.

Ignacio Sánchez Corbacho

Soy española pero resido actualmente en Atenas, capital de Grecia. Hay una llegada masiva de refugiados diarios al país, y a la ciudad como tal también, tanto que en dos años he visto una gran diferencia en la población y en su funcionamiento, sobre todo en las áreas centrales.
Hay una en concreto de la que creo que hemos oído bastantes hablar llamada Exarcheia, y este comentario tiene como objetivo tratar de eliminar muchos de los malos prejuicios que se tienen en contra de este barrio.
Se considera malo por los episodios que suceden por causas político/sociales durante el año sobre todo, que se emiten como revueltas violentas y peligrosas (es un barrio en que se concentran muchos partidos políticos anarquistas y anarcocomunistas). En los medios he podido comprobar la imagen de infierno que se le da, que incluso causan la preocupación de mis amigos en España, pero he vivido aquí durante dos años y no hay nada más lejos de la realidad.
Dejando a un lado los episodios contra el sistema corrupto o la policía violenta (solo ocurren dos veces y en fechas memorables de la historia de la ciudad), Exarcheia es un barrio que concentra la mayor integración de habitantes de diferentes nacionalidades que he visto jamás. La mayoría de refugiados se acogen en este área (tanto de Oriente medio, África y Albania o países balcánicos cercanos) y barrios vecinos a costa de la consideración que tienen los propios ciudadanos al respecto: barrios peligrosos, incluyendo que la causa es la mera presencia de inmigrantes. Ellos pasan días tardes y noches en la plaza de Exarcheia, en comunidad, junto a sus amigos y compañeros como con cualquiera que esté alrededor.
Y debo decir que es el lugar más comparable a una red de integración que hay, puesto que basta con sentarte allí que probablemente estableceras conversación y conoceras su situación, incluso como puedes contribuir. Muchas veces con solo hablar ya estás dando un gran paso. Es el sitio que te permite conectar realmente y en compañía, no tiene peligro, y te abre puertas a comprender e involucrarte. Así mismo, es el área de Atenas con mayor concentración de squads y centros de recogida y apoyo a refugiados y gente con necesidades básicas, que funcionan diariamente y se sostienen sobre todo del esfuerzo y los recursos que apoyan los propios ciudadanos y los extranjeros que acuden a ayudar. Se imparten clases de idiomas, música, baile, teatro, arte, excursiones, cine, charlas, se organizan festivales de comidas del mundo, etc. de forma gratuita en numerosos locales y en las calles dirigidos a todo tipo de personas y de cualquier edad. Así mismo se han adaptado muchos de los edificios antiguos inutilizados para integrar a jóvenes refugiados en el estudio de nuevo (colegios).
Por tanto, puedo decir que si durante dos años jamás me ha pasado nada peligroso (incluyendo durante los episodios), no debemos rechazar la situación que vive el país griego ni la imagen que ofrecen los medios sobre estos barrios de su centro solo por la cuestión política, sino abrazar su cometido en este sentido y concienciarnos de que, en esta situación, la evidencia gana a las noticias efectistas.

Julia Rodríguez

Mis dos mejores amigas llegaron de Siria y Perú. Ambas son maravillosas, dulces, buenas, siempre tienen una sonrisa para regalarte. Lo pasaron mal, ahora viven con lo justo pero no se quejan nunca. Son felices por dar un futuro en paz a sus hijos. Se desviven por su familia y amigos.
He aprendido a cocinar platos árabes y peruanos. Ellas tienen paciencia para enseñar. Tienen paciencia para todo.
Son mis grandes amigas. Las quiero mucho y les deseo lo mejor siempre. Gracias.

María Pilar Martín García