Me parece vergonzosa la actitud de la UE con los refugiados, no sólo por la violación de los derechos humanos que representa, si no por la incapacidad de aprender de nuestra propia historia. A ello hay que sumar los nuevos brotes de racismo que día a día van creciendo en nuestra comunidad. La polarización es el signo de esta entrada de siglo XXI. Si no actuamos con responsabilidad el tiempo nos puede llegar a juzgar como nuevos genocidas