Se nos está invadiendo con la cultura del miedo, del celo de lo nuestro, de la impasividad ante el dolor ajeno y de la justificación del comportamiento asolidario. Esto solo genera sociedades divididas e individuos aislados y desprovistos de esperanza para una vida mejor, que al fin y al cabo es lo que absolutamente todos queremos para nosotros y para nuestros hijos.

Este es un problema de todos y el gobierno español debe involucrarse en su solución porque la idea de una España que siempre permanece al lado del auxiliador y del privilegiado que tiende su mano en detrimento de los suyos no se corresponderá con la realidad siempre. Como bien decía el poeta Martin Niemoller:
Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada.

Veamonos como un todo, como lo que somos, simplemente personas viviendo en un mismo mundo.