¡España se rompe!
Si seguimos empapelando con banderas los periódicos de este país y añadimos a la salsa unos cuantos gramos de intolerancia, xenofobia y racismo, la verdad que todo este mejunje acabará haciéndose bola en el estómago.
Es increíble como un país como el nuestro, esconde los problemas reales detrás de tanta farsa. Ahí está la Gurtel. Y ahí sigue el problema con los refugiados. Los plazos y acuerdos no se cumplen porque parece ya que es harina de otro costal. Europa se aventaja de los titulares que marcan la agenda política y se olvida. Pues nada, que viva el sueño europeo. Eso sí, cuidado al despertar.