Mis dos mejores amigas llegaron de Siria y Perú. Ambas son maravillosas, dulces, buenas, siempre tienen una sonrisa para regalarte. Lo pasaron mal, ahora viven con lo justo pero no se quejan nunca. Son felices por dar un futuro en paz a sus hijos. Se desviven por su familia y amigos.
He aprendido a cocinar platos árabes y peruanos. Ellas tienen paciencia para enseñar. Tienen paciencia para todo.
Son mis grandes amigas. Las quiero mucho y les deseo lo mejor siempre. Gracias.